Con cierta incertidumbre, por los nervios del estreno, dirijo mis titubeantes pasos a este sugerente mundo de la blogosfera, el cual era conocido para mí en la teoría, pero no en la práctica.

Los blogs me habían reclamado en varias ocasiones como un cartel de Eat at Joe's en una carretera secundaria tras muchos kilómetros de viaje, pero hasta el día de hoy no había decidido dar el paso.

Este post no tiene como fin ser una declaración de intenciones de hacia dónde voy y cuál es para mí el sentido de la vida, sino ser la forma menos dolorosa de romper el himen de ésta mi primera vez.

Esta situación me recuerda la compra de mi primer móvil allá por el 99 (¡Dios mío! ya han pasado 8 años). Mi entorno tenía uno por lo que mi decisión decisión de adquirirlo fue más por curiosidad que por necesidad.

Pues bien señores, ya tengo uno, la blogosfera me ha dado a luz, bienvenido a mí mismo e iros preparando por lo que se avecina...